¿Por qué lo pensé tanto? porque estamos en la era 2.0, donde podemos aprovechar este tipo de medios para interactuar de distintos temas; pero existe un lunar, una muralla: las redes sociales, he visto cómo los jovenes (la mayoría), se han "quemado" el cerébro por la existencia de éstas, han llenado Twitter, Facebook, entre otras, de "basura", de pensamientos banales, que van más allá de un aporte, a una destrucción social, qué fácil es criticar y destruir.
Sin embargo, yo no soy "el dueño de la verdad", como muchos tuiteros me dicen, tengo un punto de vista hacia la vida, quizás, distinto al de la mayoría, pero no el único. Es importante que en pleno siglo XXI podamos expresarnos libremente, al final de cuentas estamos en un país democrático, tanto que el gobierno de Petro le abrió las puertas a la comunidad LGBTI (terrible esto).
Admiro aquellas plumas que revelan el interior de cada uno, lo que verdaderamente sienten y piensan de cualquier asunto. Creo que jamás debemos callarnos, ese es el gran temor de muchos: ser juzgado por los demás.
No me quiero alargar, simplemente darles una bienvenida a un pequeño espacio, donde espero aportar cosas buenas y pasar un rato ameno; escribir es una terapia para el alma, al igual que escuchar música o ir a la cancha para ver al Más Veces Campeón.
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